Este viernes 7 de noviembre, Luis Arce y David Choquehuanca apagaron la luz y cerraron la puerta. Arrancó la cuenta regresiva para la expiración de un lapso histórico de 20 años. Siguen quedando 20, pero esta vez solo son horas.
Ambos jefes de estado habitaron una cárcel hasta 2019. Tras ser elegidos por abrumadora mayoría en 2020, salieron de la celda, que tanto ayudaron a decorar, y empezaron a decir todo lo que habían guardado en su pecho durante una década y media. Llegaron a extremos impensados de libertad para seres tan sumisos y calculadores, tentaron al demonio y salieron chamuscados. Exhibieron una pizca de valentía en un ensayo por hacer olvidar su cobardía estructural.
De 2022 para adelante, el
"socialista" y el jilata exhalaron varias verdades, que la oposición
había enarbolado en jornadas esforzadas de resistencia. De pronto, dos de las
figuras más prominentes del "Proceso" reconocían que, en 2016, el
pueblo dijo No, que Evo tenía una sexualidad perversa, que desconocer un
referéndum era pecado y que el MAS necesitaba un relevo. Lo dijeron sí, pero
tarde, cuando ya nadie podía creerles.
En efecto, aquella verdad de la que el
pueblo se había percatado en tiempo real, no les sirvió de nada. Jamás pidieron
disculpas por haber agachado la cabeza durante tantos años. Jamás concedieron
la razón a los opositores. Peor aún. Usaron dicha verdad solo para apartarse de
Evo e intentar reemplazarlo así sin más. Quisieron quedarse con la herencia sin
haberla merecido ni trabajado. En esa ruta usaron también el chantaje: "si
no nos apoyan, vendrá el lobo".
Se les hizo tarde.
Iban tarde desde 2016, pero también iban
tarde desde que aceptaron la repostulación de Evo en 2014, iban tarde desde que
pusieron la Constitución en el tacho de la basura, desde que, habiendo sido sus
autores, fueron los primeros en violarla.
¿Cuándo se arrepintieron? (ni siquiera
faltando 20 horas), ¿cuándo entendieron que en 2019 hubo una formidable ola de
indignación por el fraude cometido por sus vocales?, ¿cuándo evidenciaron y
luego corrigieron sus errores? Ni ahora que ya se van.
El reloj es implacable y ahora ha vuelto
a moverse como se mueve en todo el mundo. Bolivia aspira quizás a ser un país
normal.

0 Comentarios