Hemos vivido horas de vergüenza como país. Una tanqueta embiste la puerta del viejo Palacio Quemado y ésta se abre mansamente. Zuñiga baja de su blindado e ingresa al lugar para encarar al "valiente" presidente del estado. A la media hora es apresado.


Es la escena más dramática, la más violenta y cinematográfica del "golpe".

Al día siguiente la ministra de la Presidencia aclarará que aquello "no fue un teatro", porque hubo heridos (Asuntos Centrales).

Aún en la víspera, el ministro de gobierno, Eduardo del Castillo ya había llamado "criminal" a Zuñiga y dicho que 9 personas estaban heridas de bala. Nadie escuchó las detonaciones en el curso de unas acciones que fueron televisadas de "pe a pa". Hasta la más leve luxación de un transeúnte hubiera subido el rating hasta el cielo.

Nunca antes un "golpe" había gozado de transmisión en vivo en la mejor hora del planeta, 2 de la tarde en Bolivia, para impactar sobre los cuatro puntos cardinales. Ni un solo periodista estaba en cama.

La izquierda continental ya lucía peinado. Listo para extender la banderola de la indignación y sentir enorme nostalgia por la Guerra Fría, que para ellos no ha terminado ni terminará jamás.

"Fuerza Lucho, no estás solo". Ese sombrero de mago ya no sorprende.

Revisemos en orden lo sucedido.

Este lunes , sí este, el general Juan José Zuñiga abarrotó de titulares a "No Mentirás". Dijo de Evo, lo que quiso, o lo que Arce le autorizó a decir. No solo lo amenazó con un arresto, hasta se puso a competir con él (en notas y en obras).

"No Mentirás" tenía todo en pulcra preparación, hasta las imágenes de Zuñiga con guirnaldas en los poblados, como si se tratara de Barrientos. Todo lo dicho allí por Zulñiga está grabado. Cualquier frase suya era suficiente para que Edmundo Novillo procediera a destituirlo en lo que durara redactar un oficio. No pasó. El general siguió al mando todo el martes. Ese fue el primer acto, telón abierto.

Los otros tres actos transcurren tan rápido que parecen uno. La tanqueta golpeó la puerta. Los supuestos golpistas no mostraron más habilidad que la de aparecer en cámaras. Fue su único logro: ser aparatosos. Rodeados de manifestantes, uno de ellos con casco de albañil.y todos provistos de banderas, los uniformados no espantaron ni siquiera a las palomas de la plaza.

Fuera de Bolivia, sin embargo, todos sintieron el vértigo por la llegada del Pinochet del siglo XXI. Como en 2019, quisieron engañar al mundo. Lentamente Bolivia va perdiendo su capacidad para embaucar.

Tercer acto: Lucho pide al pueblo que se movilice. La gente sigue almorzando. Se le hace notar a la prensa extranjera que el heroico llamado de resistencia presidencial no se realiza encima de un tanque como cuando Guevara (1979) o Yeltsin (1991), sino en el mega Palacio con helipuerto y suite. La ministra Prada enfoca la plaza desde su alto despacho, contiene el llanto y oprime la pantalla del celular.

Cuarto acto: el nuevo Alto mando ya está ahí (¿durmió en la suite presidencial o llegó en taxi?). Zuñiga está destituido, debió estarlo cuando le colgó a Jimena Antelo. Arce tardó bastante en obrar. No importa, al fin podrá posar como Allende, aunque no portara casco ni carabina.

Evidencias

  1. Juan José Zuñiga fue autorizado para agredir verbalmente a Evo Morales el 24 de junio. De otra forma se hubiera excusado ante Pomacusi.
  2. Zuñiga se mostró aquel lunes como más arcista que Arce, que Lima, que Richter o que Marianela. ¿Cómo es que ahora es un "delincuente"?
  3. ¿Cuándo bajaron las tanquetas a la Hoyada?, ¿por qué usar la noche para desplazarlas y elegir el día para golpear?
  4. ¿Por qué los soldados no despejaron la plaza y permitieron que todo fuera filmado hasta el cansancio? Fueron a golpear o a tomarse el sol...
  5. ¿Por qué el locuaz Zuñiga no tenía preparada una proclama golpista?, ¿aunque sea un poemita de su autoría?
Estamos a la espera del 5to. acto, aunque imaginamos que éste no logrará superar a los precedentes. ¿O sí?