El Tribunal Supremo Electoral (TSE) acaba de otorgar validez legal al X Congreso Nacional Ordinario del Movimiento al Socialismo (MAS) realizado a principios de mayo de este año en la ciudad de El Alto. De forma paralela, los vocales del TSE ratifican su decisión de desconocer un encuentro similar realizado en Lauka Ñ en octubre del año pasado.
El efecto de esta resolución es de hondo
calado. Es desde ya la determinación más importante que haya tomado el TSE en
el curso de su Historia. En virtud de
ella, Evo Morales ha dejado de ser legalmente desde hoy jefe nacional del MAS.
La sigla les pertenece ahora a los
seguidores del presidente Luis Arce, con lo cual las dirigencias sindicales
arcistas empiezan a acumular un inmenso poder, traducido en la capacidad de
designar candidatos para las elecciones de 2025. Son ellas las que controlarán
las listas que corran bajo la denominación MAS IPSP.
La decisión de los vocales anticipa que
el próximo año también podrían rechazar una eventual candidatura presidencial
de Morales. Está claro que el actual TSE reconoce la validez del Tribunal
Constitucional y que se somete a sus fallos. Tanto el TCP como el TSE se han
exhibido este año como dóciles herramientas de lo que se les pida desde la
plaza Murillo. Están oficialmente arrodillados.
En términos estrictamente normativos, lo
que estamos presenciando es el primer "robo" de una sigla partidaria
y una interpretación caprichosa de la Constitución por parte de los poderes
judicial y electoral.
Si nos atenemos a la letra estricta de la
ley, está totalmente claro que Evo Morales puede aspirar el próximo año a su
primera reelección discontinua por la sencilla razón de que la Constitución no
la prohíbe (ni siquiera la menciona).
Del mismo modo, también está claro que el
X Congreso del MAS llevado a cabo en la ciudad de El Alto incumplía, como lo señalaron los
vocales, con el requisito de haber sido convocado por la directiva del partido,
encabezada precisamente por Morales. Es de locos. Se acaba de autorizar el
congreso de un partido, al que no asistió su jefe nacional y fundador.
Tanto el traspaso de la sigla del MAS
IPSP al arcismo como la probable inhabilitación de Evo como candidato
presidencial son aberraciones jurídicas y meras maniobras políticas del
gobierno actual.
¿Y ahora?
También está claro que el movimiento político que dirige Evo Morales, y
al que pertenece Andrónico Rodríguez de manera leal, no tiene la capacidad
material de revertir las decisiones de los poderes judicial y electoral.
En tal sentido, tendrá que 1. conseguir
una sigla y 2. reemplazar a Evo en la papeleta.
Por su parte, Arce, que ya tiene el
control legal sobre el partido al que se unió en 2006, tiene ya todas las
herramientas para incidir en las elecciones de 2025.
Hasta acá todo pinta a que el electorado
del MAS tendrá dos franjas en la papeleta.

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